martes, 15 de octubre de 2013

El autocontrol emocional en el docente


Las emociones se nos presentan en forma compleja, y como un tema sin tratamiento en la docencia. Sabemos que es imprescindible el logro de un autocontrol emocional ¿En qué técnicas nos podemos apoyar? ¿Cuál es el valor de la educación emocional del docente?
 


La complejidad de las emociones
Algunos autores han defendido la existencia de cierto número de emociones básicas agrupadas en pares de opuestos, tales como amor-odio, alegría-tristeza, miedo-ira, agradable-desagradable, etc; el primero que destacó esta perspectiva fue Wilhelm Wundt. Se mencionan algunas de ellas:
• El miedo. Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad, es un sistema de alarma que prepara al cuerpo para huir del peligro.
• La sorpresa. Sobresalto, asombro, desconcierto.
Es transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.
• La aversión. Disgusto, asco, lo cual hace que uno se aleje del objeto que produce aversión.
• La ira. Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
• La tristeza. Pena, soledad, pesimismo.
• La alegría. Diversión, euforia, gratificación, contento, brinda una sensación de bienestar, de seguridad.

Un nivel moderado de activación emocional aumenta la motivación personal, tiene un beneficioso efecto para afrontar los pequeños o grandes retos que se presentan en la vida diaria y predispone para un mejor rendimiento en el mundo laboral, en la medida adecuada las emociones resultan beneficiosas para el equilibrio de una persona.

Cabe reflexionar sobre algunos pensamientos distorsionados que afectan las emociones del profesor, tales como: falta de autovaloración, falta de aceptación del cuerpo, inseguridad, falta de aceptación de la realidad, vivir en pasado o futuro, necesidad de aprobación, culpabilidad, perfeccionismo, preocupación, entre otros.
De los citados, quizás lo que más preocupa y afecta al docente es el perfeccionismo, cuando se pregunta
¿Por qué debo hacer todo bien?
¿Quién está anotando mis errores o debilidades?
¿Continuaré en esta institución si no me ven perfecto?
A veces, resulta paralizante la búsqueda constante del éxito en todo lo que se hace. La misma ansiedad que da plantearse hacer las cosas a la perfección, conduce, muchas veces, a hacerlas peor, ya que la ansiedad impide pensar con claridad.

Puede haber ocasiones en las que según sus propias reglas el docente fracase en algo. Pero ese fracaso puede ser productivo, puede servir de incentivo al trabajo, superando obstáculos. Lo importante es no equiparar el acto, a su valor como persona.

También inciden en el docente los prejuicios, que se basa no tanto en lo que uno detesta o en lo que desagrada, sino en el hecho de que es más fácil y más seguro quedarse con lo conocido. Esto trabaja en contra del profesor ya que evita que exploren lo desconocido.

Al ser espontáneos, se elimina los prejuicios y se permite conocer y tratar con la gente e ideas nuevas. Los docentes pueden decidir vivir cada día de una manera diferente, siendo espontáneos y vitales o pueden temer a lo desconocido y quedarse igual siendo los mismos de siempre. Lo opuesto al crecimiento es la igualdad o monotonía. Son los docentes los que eligen qué desean para su vida profesional, buscar sus propios cambios emocionales; sustentar su autoestima en sus valores personales y profesionales; estimular nuevos contactos y experiencias con la interacción con otros colegas que denotan emociones equilibradas.

Se debe verbalizar lo positivo y buscar cambiar lo negativo. El docente debe fijarse metas que logren la adquisición de nuevas habilidades y conductas, ya que escucha demasiados “debes” o “deberías” a lo largo de su carrera y en sus actividades; eso genera temor a defraudar y genera inquietud, lo importante es que manifieste sus emociones de una manera correcta, serena y confiada.

Hacer lo que uno quiere es libertad, siempre y cuando no se atente contra la libertad del otro. Es importante recordar que la idea es decidir por uno mismo, no influenciados por los demás, y uno puede equivocarse en esa elección, pero si se busca lo mejor para los alumnos y la gestión, los errores ayudan a crecer como profesionales y como personas.
Un buen docente es el que promueve el progreso de los estudiantes en una amplia gama de logros intelectuales, sociales, morales y emocionales; al mismo tiempo que ayuda a mejorar su propia educación emocional y la evidencia en el aula.

Algunas técnicas para lograr el autocontrol emocional
Pueden haber una gran variedad de técnicas para coadyuvar al logro del preciado autocontrol emocional, en este apartado, solo se mencionan algunas ideas básicas tales como la relajación, la reestructuración cognitiva, el refuerzo, la detención del pensamiento, el entrenamiento asertivo, las técnicas de afrontamiento, la visualización.
Según Albert Ellis, hay juicios racionales específicos, que pudieran ayudar en este proceso.
1.- No es una necesidad esencial para un adulto poder contar con el amor y la aprobación de todas las personas que para él son importantes.
2.- Sería conveniente no valorarse a sí mismo sobre la base de la suficiencia, las actitudes y los logros externos.
3.- No hay que acusar o castigar a otros ni a uno mismo por actos que se cometan tanto sea por ignorancia, trastornos emocionales o por lo que sea.
Sí, aplicar medidas de protección para corregir esos errores y que no se repitan en el futuro y que ese ser humano se convierta en alguien que puede vivir en sociedad.
4.- Habría que tratar de no interpretar como una catástrofe toda situación que no se presente como uno querría.
5.- Casi ningún caso de desdicha se debe a hechos externos, sino a los pensamientos internos (lo que no se dice).
6.- Con sólo preocuparse por peligros en acecho y meditar sobre la posibilidad de que se produzcan hechos temidos no se evitan las situaciones desagradables.
7.- La actitud constante de elegir siempre el camino fácil, evitando dificultades y responsabilidades, suele llevar a la indolencia, a los temores y al aburrimiento.
No ser demasiado exigentes consigo mismos ni demasiado poco exigentes. Buscar el equilibrio.
8.- Toda persona tendría que tratar de adquirir un grado de independencia saludable, en lugar de apoyarse en y/o depender de otra persona más fuerte que uno mismo. La meta de la independencia total es irrealista e indeseable. Es irrealizable en la sociedad ya que uno es en cierta medida, interdependiente. Pero se hace la diferencia con la dependencia parasitaria y las pautas racionales de compañerismo, amistad y cooperación.
9 .Inevitablemente, la historia pasada de un individuo ha ejercido influencias sobre su conducta presente, lo cual no implica que tenga que seguir dirigiéndola, ni afectándola.
10.- De nada sirve preocuparse por los problemas y trastornos ajenos. No hay que confundir el deseo de brindar asesoramiento y ayuda a los demás, con la tendencia a preocuparse excesivamente por ellos.
11.- Quien se pone como meta la perfección o el control absoluto de las exigencias de la vida suele sumergirse en el pánico y la ineficiencia. Errar es humano ya que el hombre es un ser falible. No se deben esperar soluciones perfectas, que tal vez ni siquiera existan.

Calidad de relación alumno-docente
Se refiere al estilo de comunicación, al vínculo que sostienen el docente y el alumno, enlazado a los sentimientos y a las actividades realizadas en el contexto educativo institucional, y que se espera tienda a la calidad.

El docente debe constituirse en motivador de su alumno, con las situaciones que crea, para lograr su participación activa en el proceso de aprendizaje que se estructura como un continuo. En la vida de relación el alumno se debe integrar al otro (docente), a quien puede ver como modelo, objeto auxiliar o adversario. Las relaciones de los adolescentes con sus padres, hermanos, maestros, son fenómenos sociales que pueden favorecer o perjudicar los procesos de enseñanza-aprendizaje; es por eso que la relación docente-alumno debe poseer calidad y buen manejo de las emociones.

En todas esas interacciones se evidencia el estilo de relación pedagógica, que es único y responde a concreciones espacio-temporales que determinan la cultura. Se espera que los docentes sean personas mentalmente sanas y emocionalmente equilibradas para lograr en sus clases un clima acogedor, seguro, distendido y afectuoso; así como un estudiante interesado en su formación, respetuoso con sus docentes y sus pares.
Sin embargo, no se puede ignorar que los mismos poseen su propia historia personal, familiar, escolar y laboral; además de soportar un sinnúmero de situaciones ingratas, pero deben ser capaces de afrontar la realidad de una manera constructiva, y sobrellevar o superar las tensiones y ansiedades, dando así salida a la hostilidad o maltrato, con fines creativos y constructivos, a fin de hallar mayor satisfacción en las relaciones interpersonales y académicas, sin olvidar que esta calidad de relación es un factor preponderante para la interacción docente-alumno.

Será conveniente en alto grado que el docente que anhele actitudes emocionales armónicas recurra a su voluntad, y así venza los obstáculos que se le presenten.
Al decir de Chalita, los desafíos están puestos para que el ser humano nunca se canse de lo que hace. Es triste la educación que no prepara para el sueño.

En síntesis
La educación emocional del docente puede determinar en alguna medida el éxito o el fracaso de los estudiantes, tanto en el proceso de enseñanza aprendizaje como en las relaciones interpersonales. Las emociones no han tenido un reconocimiento en la civilización industrial, occidental y moderna, según Cases, porque, tradicionalmente, han sido vistas como algo que se debe “superar”. Las virtudes humanas se han descrito siempre en términos de control y estabilidad. La razón ha impuesto su reino del progreso y las emociones han sido vistas, cada vez más, como reminiscencias de los antepasados filogenéticos, la expresión emocional ha sido, a menudo, interpretada como signo de debilidad y de descontrol.

La escuela como instrumento esencial para inculcar los valores imperantes a nivel social, ha fomentado esta racionalidad y ha desatendido el elemento afectivo, transmite conocimientos, pero ha fracasado totalmente en el plano emocional. Quizá por ello se observa con mayor frecuencia en los alumnos diversos tipos de indisciplina, violencia escolar, falta de respeto a la autoridad, entre otros.

La desatención social, en general, de la emoción, ha deshabilitado la construcción de personas maduras, porque con demasiada frecuencia uno se ve obligado a enfrentarse a los retos del vivir con recursos emocionales prehistóricos. Se ha crecido extraordinariamente en el aspecto racional y se ha olvidado de desarrollar la emoción. A veces sorprende la poca habilidad social que determinados intelectuales demuestran para poder mantener relaciones llanas y placenteras, desde ir a bailar, tocar un instrumento musical, o cantar con los amigos, que si bien se habla de inteligencias múltiples, y cada uno tiene su habilidad, mantener buenas relaciones interpersonales se torna aún más positivo.

Desde el punto de vista de los profesores, no se puede olvidar que en muchos países la docencia es una de las profesiones más estresantes, con mayor índice de enfermedades. Si los estudiantes pasan por periodos de frustración y tensión, también los profesores pueden estar expuestos a ella. Conviene tener la suficiente agudeza sensorial para notar las reacciones emotivas de los demás.

A pesar de su importancia, la educación emocional no tiene aún la debida importancia en el sistema educativo, sin embargo reconocerla, ya es un gran paso para iniciar acciones tendientes a remediarlo.



Extraído de
Revista internacional de audición y lenguaje, logopedia, apoyo a la integración y multiculturalidad. Volumen 2, Número 3, Marzo 2013, ISSN: 2174-6087
RIALAIM
Educación emocional de los docentes.
Autora Salvadora Giménez Universidad Nacional de Asunción (Paraguay) Facultad de Filosofía

1 comentario:

Anónimo dijo...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

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