martes, 29 de mayo de 2012

La enseñanza de los buenos modales para los Reglamentos de Convivencia

En una investigación sobre los “Reglamentos de convivencia” elaborados en escuelas argentinas, sale a luz diversos aspectos interesantes, en este caso sobre “los buenos modales” ¿Qué reglas se pueden observar al respecto?




         Al analizar las normas concretas, encontramos que muchas de ellas buscan con vehemencia el disciplinamiento de los buenos modales, en tanto proceso civilizatorio, diría Norbert Elías (1993), de estos sujetos a los que consideran salvajes e incivilizados.

En algunos casos aparece la prohibición de escupir, comer y beber en clase; la prohibición del uso de un lenguaje grosero; la aclaración sobre la necesidad de no arrojar basura fuera del basurero; la prohibición de salivar en las paredes o el piso o de realizar actos indecorosos que afecten a la dignidad y a la moral. En nuestro análisis hallamos este tipo de normas en cuatro reglamentos que pertenecen a colegios que atienden a sectores populares.

En el imaginario de quienes produjeron estas normas parecería gobernar la idea de que la población que asiste a estas escuelas –quizás por su condición socioeconómica– necesitaría un estilo de regulación de mayor precisión sobre ciertos modales y conductas, asociando pobreza con incivilidad, con falta de modales. El sentido estigmatizante de estas pautas es aún más vehemente porque suelen presentarse en conjunto, intentando dar un marco amplio de pautas de conducta.

         Este tipo de normas dan cuenta de una cierta mirada sobre los jóvenes a los que atiende la escuela en tanto sujetos bárbaros sin ningún tipo de pauta incorporada que permita relacionarse con otros, donde se teme por el tipo de vínculo que pueda generarse. Entonces, a veces, la escuela se ve a sí misma como la responsable de brindarle a estos jóvenes aquello que les “falta” y que no tienen y no reciben en sus hogares: hábitos, normas, afecto. Unificando también estas regulaciones en un único universo de lo posible, únicas maneras de comportamiento. Por otra parte, estos hijos de los salvajes son muchas veces objetos de prácticas expulsivas por parte de los adultos de la escuela, que no pueden instaurar nuevos órdenes normativos (Dussel, 2005).







Extraído de
¿Qué se regula hoy en las escuelas?
Una mirada sobre las prescripciones de los reglamentos de convivencia
LUCÍA LITICHEVER
Área de Educación, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
Sede Argentina
En Revista Iberoamericana de Educación n.º 59/1 – 15/05/12
Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI-CAEU)




Publicaciones recomendadas
Cultura del esfuerzo
Ideología y poder
Influencia de la televisión


viernes, 25 de mayo de 2012

El sentido del "respeto" en los Reglamentos de Convivencia

En esta publicación rescatamos el sentido del término “respeto”, implícito en los Reglamentos de Convivencia, según una investigación llevada a cabo en la Argentina.




        Entre las normas que se estipulan en los reglamentos, un grupo de ellas buscan regular las relaciones al interior del espacio escolar. Estas normas están destinadas a fomentar relaciones respetuosas en la escuela y a evitar los conflictos. Una mirada sobre las mismas nos permite distinguir estilos diferentes en las instituciones en relación a esta cuestión. Estos estilos dan cuenta del tipo de clima que parece posible alcanzar y las concepciones en juego acerca de los vínculos inter e intra generacionales.

En algunas instituciones la demanda de respeto, por ejemplo, es hacia todos, hacia la Comunidad Educativa en general y aquí pueden leerse intentos de horizontalización del respeto. De esta manera, algunas instituciones promueven relaciones basadas en lo que podemos denominar un respeto bidireccional, es decir que no sólo se espera que los estudiantes sean los que respeten sino que este pedido de respeto es para todos los actores educativos como un patrón vincular. Además, el diálogo y la reflexión son los canales que se fomentan para entablar las relaciones y los mecanismos privilegiados de resolución de los conflictos.

        Pero en otros casos, el trato respetuoso parece delinear determinadas jerarquías (se demanda más respeto hacia los superiores que hacia los pares) lo que se plasma en el tipo de sanción que correspondería ante la falta de respeto, dependiendo de si se dirige hacia un docente o hacia un estudiante, estableciéndose cierta gradación de sanciones: Comportarse atendiendo a las distancias que se deben aguardar con respecto a las personas que por edad y experiencia lo merecen; Respetar sus superiores y a todo miembro de la comunidad educativa, dentro y fuera del establecimiento. 

          La lectura de estas normas nos lleva a preguntarnos por el significado del respeto que aparece como regulador de las relaciones en el espacio escolar y como el término que mide la buena o mala conducta en la mayoría de las normas: se solicita el respeto de los símbolos patrios, de los horarios, de las instalaciones, etc., etc. Pero posiblemente el significado de esta noción no sea el mismo en todas las instituciones y para las distintas pautas de conducta. En cierta forma, parece haber un cierto abuso de la cuestión, se solicita respetar, tratar con respeto, cumplir respetuosamente, ser respetuosos, que de tanto uso pareciera perder su significado, su especificidad. Este uso reiterado del término genera, de alguna manera, una pérdida de sentido, volviendo al respeto una cuestión abstracta e inalcanzable. Por otra parte, ¿a qué se apela con el respeto en cada situación? En ocasiones parece leerse como lo opuesto a una situación conflictiva o como la antítesis de la agresión. Entonces, el respeto brindaría la armonía y la cordialidad.





Extraído de
¿Qué se regula hoy en las escuelas?
Una mirada sobre las prescripciones de los reglamentos de convivencia
LUCÍA LITICHEVER
Área de Educación, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
Sede Argentina
En
Revista Iberoamericana de Educación
n.º 59/1 – 15/05/12
Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura





Publicaciones recomendadas
Cultura del esfuerzo
Ideología y poder
Influencia de la televisión

lunes, 21 de mayo de 2012

¿Qué sucede con los Reglamentos de Convivencia?

En una reciente investigación, se estudió los reglamentos de convivencia escolares argentinos ¿Acompañan la construcción de una escuela inclusiva? ¿O traslucen viejas prioridades? En esta publicación coloco las conclusiones de la misma. En otros post iré colocando algunos aspectos interesantes de considerar.




El análisis de los reglamentos a través de sus normas concretas nos permitió visualizar que las escuelas suelen regular el día a día escolar a partir de una serie acotada de temáticas: la apariencia, la asistencia y puntualidad, el cuidado de las instalaciones, el respeto de la nacionalidad, básicamente. Lo que nos permite detectar que, si bien pasan los años y se redactaron regulaciones específicas para regular la convivencia en las escuelas, las pautas que se prescriben lo hacen sobre las mismas temáticas que se venían regulando sin las nuevas legislaciones, así podemos vislumbrar la potencia de la gramática escolar (Tyack; Cuban, 2001) que tamiza las reformas reproduciendo su propia lógica.

 Sin embargo, como fuimos viendo, estas viejas temáticas también fueron tomando nuevas formas, es decir que viejas preocupaciones aparecen actualizadas en función de las características de las institucionales o de preocupaciones específicas.

También encontramos otra serie de normas, aunque en los Reglamentos aparecen con mucha menos preponderancia que las cuestiones anteriores, a partir de las cuales se establecen pautas concretas respecto del proceso de enseñanza aprendizaje. A su vez, hallamos otro grupo de normas que se refieren a las relaciones o vínculos dentro del espacio escolar que intentan delinear las formas de esos vínculos. Al mismo tiempo, en ciertas escuelas aparecen algunas normas tendientes a la moralización de los estudiantes juzgándolos como carentes de pautas necesarias para insertarse en la escuela y posteriormente en la sociedad.

         La gama de temas sobre los que se suele prescribir en las escuelas resulta ser muy similar, más allá del sector social que atienda la escuela y de la jurisdicción en la que se encuentre. Aunque, luego estas temáticas cobran carices particulares en función de las características propias de las instituciones. Entonces, la forma que toman estas normas en muchas ocasiones es diferente y esta diferencia parece relacionarse con el tipo de formación que pretende brindarse en la institución, en consonancia, muchas veces, con el sector socioeconómico que la escuela atiende.







Extraído de
¿Qué se regula hoy en las escuelas?
Una mirada sobre las prescripciones de los reglamentos de convivencia
LUCÍA LITICHEVER
Área de Educación, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
Sede Argentina
En
Revista Iberoamericana de Educación
n.º 59/1 – 15/05/12
Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI-CAEU)



 Publicaciones recomendadas
Cultura del esfuerzo
Ideología y poder
Influencia de la televisión


viernes, 18 de mayo de 2012

Informe al Consejo Federal de Educación Argentino sobre ausentismo docente

Nuevamente el tema de las inasistencias, esta obra teatral tiene varios actores ¿Quién está verdaderamente interesado en reducirlas? ¿Quiénes buscan solamente culpabilizar al sector docente, y responsabilizarlo del mal funcionamiento del sistema? ¿Basta con cambiar la normativa sobre licencias, para lograr avances? ¿Qué se hace para disminuir el “malestar docente”, y hacer de la escuela un lugar menos conflictivo?

Es evidente que el camino de enfrentar a los docentes con la sociedad toda, no es el apto para solucionar el problema, como variante proponemos la concertación, y sobre todo, tomar las medidas necesarias para mejorar el prestigio de APRENDER. A continuación, el manejo político del tema.



Argentina: presentan informe al Consejo Federal sobre ausentismo docente Durante la apertura de  la 42º Asamblea del Consejo Federal de Educación, el ministro de Educación Alberto Sileoni presentó un informe sobre ausentismo docente con el objetivo de articular un conjunto de medidas entre todas las jurisdicciones para lo que calificó como "un problema serio".

 Según ese informe, las principales causas del ausentismo son enfermedades psíquicas; atención a familiares enfermos; dispersión de la carga horaria en varios establecimientos; motivación personal y compromiso de los docentes; respuesta a los aprendizajes de los alumnos; liderazgo del director, entre otras.

 Del mismo se infiere que las licencias cortas más solicitadas por los docentes son la infectocontagiosas, las de la voz y las osteoarticulares. Y en el caso de las enfermedades por largo tratamiento son mayormente de índole psiquiátrica.

 Asimismo, el estudio establece que los departamentos con mayor dispersión de población presentan tasas de ausentismo más elevadas, y que existen algunas escuelas que concentran índices de ausencia muy altos.

 Acerca de los regímenes de licencias se observan grandes diferencias entre las provincias respecto de la cantidad de días que los docentes puedan ausentarse por enfermedades cortas, atención a familiares enfermos y causas particulares.

 En los próximos días, en el Ministerio de Educación se llevará a cabo un encuentro en el que participarán todas las provincias para definir acciones a seguir en el tema.




Fuente:
Terra, Argentina



Publicaciones recomendadas
Calidad de la Educación, un debate ineludible 
Ideología y poder
Teorías del aprendizaje

domingo, 22 de abril de 2012

Comprender la alfabetización digital

En la provincia se lanzó “con bombos y platillos” las “Escuelas Digitales”, donde se pretende que los alumnos usen esta herramienta novedosa. Es cierto que las nuevas tecnologías dominan nuestro horizonte, cabe preguntarnos ¿Estamos preparados para su uso? ¿Ayudarán a la construcción de una mejor convivencia? ¿O aumentarán los desequilibrios? Se habla de la necesidad de “Alfabetización digital”, “Educación en medios”, “Educación en Comunicación” y otros más ¿A qué se refieren? ¿En qué se diferencian? Los siguientes párrafos abordan el tema.



Alfabetización digital y términos semejantes
“Alfabetización digital” es un concepto repetido en casi todos los estudios y planes de acción relacionados con la sociedad de la información y del conocimiento. El contexto argumentativo en que suele aparecer esta expresión es el siguiente:

a) El desarrollo de la sociedad de la información se basa en las tecnologías de la información y la comunicación y, en consecuencia, el despliegue acelerado de éstas es esencial si se pretende que una sociedad determinada asuma una posición competitiva en el presente y futuro. Véase cómo este argumento es presentado en un documento oficial de la ONU:

“Las TIC son un importante factor que propicia el crecimiento, ya que mejoran la eficacia e incrementan la productividad, especialmente en las pequeñas y medianas empresas (PYME). Por esta razón, el desarrollo de la Sociedad de la Información es importante para lograr un crecimiento económico general en las economías desarrolladas y en desarrollo. Se deben fomentar la mejora de la productividad por medio de las TIC y la aplicación de la innovación en todos los sectores económicos” Declaración de principios de la cumbre mundial sobre sociedad de la información, Ginebra, 2003

b) Para conseguir esta implantación se requieren ciertos requisitos tales como inversiones públicas, despliegue de infraestructura, desarrollos tecnológicos, etc. Pero entre ellos destaca la capacidad de las personas para asumir tales tecnologías. En este sentido, a esta capacidad y al proceso de su enseñanza es lo que se denomina “alfabetización digital”.

Pero ¿a qué llamamos con precisión “alfabetización digital”? Para obtener una respuesta precisa, conviene hacer una previa reflexión terminológica.

Con un sentido parecido aunque con matices diversos, se emplean expresiones diferentes: “alfabetización informativa”, “alfabetización en tecnologías de la información y la comunicación (TIC)”, “alfabetización en medios”, “alfabetización en redes”, “educación en medios”, “educación en comunicación” y otros. Sería muy extenso discutir aquí el significado de cada uno de estos términos. Por eso nos centraremos sólo en los aspectos esenciales.

El concepto más amplio de todos los empleados es, sin duda, el de “educación en comunicación”. Se subraya en él, por un lado, una dimensión educativa y, por otro, la comunicación. Este último resulta ser un concepto muy amplio que puede referirse a cualquier tipo de comunicación – mediada tecnológicamente o no – y que no implica específicamente la singularidad de las tecnologías de nuestra época (las que podemos designar con el nombre de TIC o tecnologías digitales).

Menos general es “educación en medios”. Mantiene la dimensión educativa que ya estaba presente en la anterior definición, pero precisa más: se refiere, concretamente, a los medios de comunicación, considerando dentro de ellos tanto los medios tradicionales (prensa, radio, televisión, etc.) como los más recientes (Internet, móviles de segunda y tercera generación, etc.).

En ambos casos, la mención que se hace a una dimensión educativa es muy general, sin el matiz específico que encontraremos en otras expresiones que, como veremos a continuación, sí incluyen el concepto “alfabetización”.

El término “alfabetización digital”, por su parte, pone énfasis en dos aspectos, uno educativo y otro tecnológico. En el aspecto educativo, “alfabetización” es más preciso y específico que la sola palabra “educación”: utiliza – entendemos que de un modo metafórico - la referencia al concepto de “alfabetización” (lecto-escritura), señalando así tanto la importancia del proceso de aprendizaje de lo digital – tan importante como la alfabetización clásica - como su carácter de lenguaje: se trata de aprender habilidades relacionadas con el dominio de un determinado lenguaje. “Digital”, por su parte, nos acerca al núcleo básico de las TIC: su carácter informático y binario. Así pues, en resumen, “Alfabetización digital” es una expresión que sugiere que las capacidades que se requieren para el uso de las nuevas tecnologías son semejantes, en algún aspecto, a las que se requieren en la lectura y la escritura. Al mismo tiempo, destaca con rotundidad la importancia que concede a los nuevos desarrollos de TIC (dejando, tal vez, en segundo plano los medios de comunicación clásicos).

Ambas cuestiones, sin embargo, presentan algunos problemas. La comparación entre el proceso de alfabetización de lecto-escritura y el de alfabetización tecnológica se halla apenas intuida en el concepto, y su aceptación precisa requiere mucha más profundidad y análisis.

Pese a su especificidad y validez general cabe hacer una reserva al concepto de alfabetización digital y es que no presta, tal vez, la atención adecuada al hecho de que en la actualidad las TIC dominantes en el panorama social no son sólo de naturaleza digital. Es evidente que en la sociedad de la información la vida cotidiana no está sólo ocupada por las tecnologías informáticas ya que los medios clásicos, especialmente la televisión, siguen teniendo una importancia crucial.

Es cierto que se han intentado usar términos alternativos: “alfabetización informática”, “alfabetización mediática”, etc. Pero todos ellos, sin dejar de presentar problemas parecidos a los que hemos comentado a propósito de las expresiones más usuales, no han logrado la extensión de los precedentes.

Elegir, pues, una terminología u otra significa, sin duda, señalar y poner énfasis en alguno de los componentes del proceso que se intenta describir con el riesgo consiguiente de colocar otros en segundo plano. Sin embargo, una cosa es cierta, casi ninguno de los términos que podemos elegir podrá revelar por sí mismo la complejidad y la profundidad de los procesos que intentamos describir ni las competencias necesarias para actuar en la sociedad del conocimiento. En este sentido, la utilización preferente de un término no dejará de tener siempre un cierto carácter convencional y estratégico.

Por tanto, parece útil salir de las cuestiones terminológicas para entrar en la cuestión central. Si se aspira a adquirir una visión completa del fenómeno que se quiere describir, lo necesario y provechoso sería intentar contar con un modelo conceptual amplio que explicite las competencias y saberes necesarios en la sociedad del conocimiento.

Este modelo permitirá avanzar en una comprensión más profunda de lo que es la alfabetización digital, de la educación en medios y del proceso complejo que quieren describir expresiones parecidas.





Extraído de
Comprender la alfabetización digital
José Manuel Pérez Tornero
Gabinete de Comunicación y Educación
Universidad Autónoma de Barcelona



Publicaciones recomendadas
Calidad de la Educación, un debate ineludible
Ideología y poder
Teorías del aprendizaje

sábado, 7 de abril de 2012

Debemos buscarle una solución al ausentismo docente

La frase corresponde al Ministro de Educación de la Nación, que se refiere al problema como ”algo no nuevo”, reconociendo ineficacia de los controles. Se refirió a la “excesiva tolerancia social ante las ausencias de docentes y alumnos”, proponiendo una mayor participación de las familias en la escuela.
El tema del ausentismo debe ser tratado en un marco de políticas de concertación, en el de la cuestión docente, que incluye y supera la problemática salarial, aunque en la provincia el gobierno rechaza el diálogo, y hace anuncios mediáticos sesgados ¿Qué se busca al afirmar que hay 15000 ausentes? ¿Procura mejorar? ¿O estimula la confrontación de la sociedad con sus docentes?
También el ministro nacional se expresó sobre la evaluación docente, que debe ser otro tema a concertar, siempre con la meta de mejorar el sistema. A continuación una transcripción de las declaraciones del ministro de la Nación.




El ministerio de Educación Alberto Sileoni afirmó que uno de los desafíos de su gestión es encarar el problema del ausentismo docente junto a sus pares provinciales, para lo cual se estudian algunas estrategias como una mayor presencia del Estado en el otorgamiento de licencias médicas y el ordenamiento de las normas sobre reemplazos de maestros.

"En la última reunión del Consejo Federal de Educación hemos presentado este problema ya que es una cuestión que nos preocupa y que hoy podemos discutirla porque tenemos un verdadero sistema educativo en expansión, después de haber reparado las injusticias que existían", dijo Sileoni en una entrevista con Télam.

En esta línea, opinó que aunque no hay un aumento de horas libres por semana en las escuelas, hay que "trabajar para reducirlas".

El ministro identificó que algunos temas a dialogar con sus pares provinciales para darle solución al problema del ausentismo es una "una mayor presencia del Estado en el otorgamiento de licencias médicas".

Otro de los temas a analizar es la disparidad de las normas de algunos sistemas educativos provinciales. Y puso como ejemplo que en algunos casos la jurisdicción reemplaza con un maestro suplente a los tres días de ausencia del titular, mientras que en otras el reemplazo se produce cada 15 días.

Sileoni aseguró que el problema del ausentismo docente "no ocurre sólo en la Argentina", aunque consideró que hay "una excesiva tolerancia social tanto para el docente como para los alumnos", por lo que llamó a las familias "a involucrarse más para acompañar y enfrentar estos problemas".

También se refirió al diálogo necesario con los docentes que son "fundamentales para el desarrollo de algunos temas como los programas de jornada extendida en las escuelas primarias que ya abarca a un 6 ó un 7% de los establecimientos".

En ese sentido, el titular de la cartera educativa nacional destacó "la necesidad de exponer a los chicos a una mayor cantidad de horas de clases", para lo cual uno de los objetivos de este año será implementar las jornadas extendidas como variante de la jornada completa.

Sileoni aseguró que con este programa "tenemos que llegar a más chicos, sobre todo en aquellas escuelas que tienen población de alumnos vulnerables".

El ministro anunció que a mediados de este año "volveremos a participar de los operativos internacionales de evaluación PISA para alumnos de escuelas medias" y consideró que el rendimiento de los alumnos "mejoró en el 2009 con respecto al 2006".

"Se vio claramente cómo algunos alumnos en Lengua o en Ciencias Sociales y Naturales pasaron de un rendimiento bajo a un rendimiento medio", pese a que algunas informaciones quisieron "presentar los resultados de las pruebas como algo negativo", resaltó Sileoni.

El ministro atribuyó este mejoramiento a que los alumnos "forman parte de familias que tienen más trabajo, a la existencia de la Asignación Universal por Hijo, a la gran cantidad de libros distribuidos en todo el país y a las netbooks del Programa Conectar-Igualdad.

"Todo esto naturalmente tenía que mejorar los rendimientos en los operativos de evaluación", dijo el ministro.

También mencionó como un objetivo a alcanzar la implementación de evaluaciones para los docentes para lo cual "hay que discutir en cada una de las provincias: ellas son las que tienen que tomar la decisión y ya hay varias que estarían dispuestas a hacerlas".

"Tiene que discutirse la evaluación no con un objetivo de establecer un ranking ni grillas salariales", y en este aspecto explicó que "hay que tener claro cuál es el sentido de esa evaluación; no es para descalificar sino para colaborar con los gremios, seguramente será un proceso muy largo, en algunos países lleva varios años, pero el Estado no debe sancionar al docente sino brindarle instancias de capacitación".

miércoles, 4 de abril de 2012

Los argentinos dedican más horas a la TV que al trabajo


La noticia viene de un diario, el de mayor circulación en Argentina, parte de un pool que incluye el canal con más audiencia. Se refiere a la penetración lograda por la televisión, y sus previsiones para minimizar el avance de Internet. ¿Cuánto tiempo ocupa? Cada vez es más necesaria la alfabetización audiovisual en las escuelas, para poder manejar la televisión, y que no nos maneje.



La tele resiste a la revolución de Internet. Esa caja otrora tildada de “boba” y cada vez más parecida por sus dimensiones a un papel que a un cubo, mantiene la atención intacta. Pareciera que no hay soporte del siglo XXI que pueda combatirla y que para eso habrá que esperar alguna otra genialidad. Con sus mejoras tecnológicas, su capacidad de adaptación (HD, 3D y conexión a la Web) y su amplia oferta de canales, la tele es capaz de lograr que, todavía, el público pase horas como hipnotizado por su atracción audiovisual. Así las cosas, los argentinos le siguen dando mucho de su tiempo: según estadísticas privadas, le entregan la cuarta parte del día, seis horas diarias, como una religión.

Es casi el doble de la media a nivel mundial que, según la consultora Deloitte, es de 3 horas, 12 minutos.

“En la Argentina, ningún otro medio ni actividad está por encima del consumo televisivo. En cantidad de horas semanales (42), es incluso mayor que la cantidad de horas de trabajo de un asalariado en un empleo de ocho horas diarias (40 semanales)”, dice el informe, elaborado por el Consejo Latinoamericano de Publicidad en TV Paga (LAMAC), en base a información de la consultora Ibope, la empresa que se encarga de medir el rating y el consumo televisivo en el país.

De acuerdo con el informe, la televisión sigue siendo el medio de comunicación elegido por la mayoría de la gente.

En la pregunta sobre actividades diarias, el tópico “Ver TV” ocupa el 37% de la torta, detrás de “Comer, trabajar y comprar” (54%) y por delante de “Escuchar radio” (5%), “Navegar en la web” (2%) y “Leer” (2%).

“El tiempo en horas de consumo televisivo diario siempre ha sido muy alto en la Argentina, mucho más que en otros mercados del mundo; aunque es un fenómeno general de América Latina. Los resultados (del informe) van a contramano del prejuicio generalizado de que a partir de las nuevas plataformas tecnológicas, el consumo de televisión cae. El consumo no está retrocediendo en cantidad de horas: todos los años vemos un poquito más”, explicó a Clarín Valeria Beola, gerente de LAMAC Argentina.

Según confirma Beola, al menos desde el año 2005, se detecta este nivel de consumo televisivo, que fue variando entre cinco y seis horas cada año. El tiempo dedicado por las personas a ver TV, en día promedio, aumentó justamente en lo que va de 2011 un 2% respecto del promedio de 2010 y llegó así a las seis horas diarias.

“Hace muchos años que ya se hablaba de cinco horas de consumo diario. Desde la época de la masificación del cable, a principios de los ‘90”, sostiene Beola. Sin embargo, un consultor que prefirió hablar off the record , con experiencia en el mercado televisivo, explica a este diario: “El rango habitual de consumo de televisión en el mundo se ubica entre las 3 y 4 horas promedio diarias. Seis parece una barbaridad, es un número muy alto. La TV de aire viene bajando desde 2004 hasta acá año a año. Y el cable crece un poco, pero no alcanza a compensar: Entonces la TV en general baja”.

El informe también refleja el crecimiento de la TV paga: específicamente hablando de TV paga, el incremento entre 2010 y este año fue del doble, es decir un 4%, alcanzando poco más de tres horas de “visionado” promedio diario.

El informe también da cuenta que escuchar radio apenas consume el 4% del tiempo: menos de una hora por día. A pesar de lo que se cree, los números que reflejan el tiempo ocupado por los argentinos consultados en usar Internet y leer diarios y revistas sorprende: 1% en cada caso, es decir, unos 25 minutos por día.

“Se contrapone con el prejuicio de que se cree que todo el mundo está conectado a Internet”, aclara Beola. “El 99% de los argentinos tiene televisión y apenas la mitad, conexión a la Web. La tendencia de conexión a Internet, de todos modos, va en alza”, detalla.

Claro que la TV no se ha quedado quieta mientras el tsunami de Internet crece y acecha por los cuatro costados. En estos años, al crecimiento de cantidad de canales se agregaron la emisión de señal en alta definición (el famoso HD) y digital. Conforme a este cambio también aparecen aparatos modernos como los LCD y LED, que ya transmiten en 3D y ofrecen conexión a Internet. “Se han ido agregando servicios que mejoran la imagen y el sonido, y además podés interactuar: grabar, detener la imagen y más. La experiencia televisiva en sí se vuelve más interesante”, dice Beola.

Por eso, pese al empuje de los nuevos y modernos medios online, la televisión seguirá siendo el medio de comunicación con más “convocatoria” entre los usuarios en lo que queda del año. Según estimaciones de la empresa de investigación de mercados Deloitte, el consumo televisivo mundial tenía previsto aumentar en 140.000 millones de horas a lo largo de 2011. Además, el negocio de las grandes cadenas de TV del mundo proyecta crecer 10 mil millones de dólares.

Fuente 
Clarín de Buenos Aires

Busca en mis Blogs