martes, 4 de enero de 2011

Hoy los padres están aliados con sus hijos en contra de la escuela

“Falta de relevancia social”
Es tan evidente que la educación es una conditio sine qua non para el desarrollo del país, que por sí sola se impone como un tema de análisis.
El ex titular de la Universidad de Buenos Aires entre 2002 y 2006 es uno de los académicos más reconocidos en el país en esta materia, por eso el grabador se encendió durante largos minutos para volver a aprender que sólo aprendiendo el país puede proyectar un futuro mejor.

Según el Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA) la calidad educativa de Argentina cayó en la última década ¿cómo ve eso?
También ha habido un ligero incremento en relación con el año 2006 que es auspicioso, pero igualmente estamos entre los últimos países del mundo, de modo que la situación es preocupante. En otras palabras, no podemos desconocer que el retraso en la educación es muy importante y que es necesario que el tema permanezca en discusión. Lo que se ve aquí es que se habla el día que se conocen los resultados, se hacen un par de notas periodísticas y después el tema desaparece de la agenda hasta dentro de tres años, cuando se vuelve a hacer una nueva evaluación. De modo que me parece que debemos tener siempre presente este problema, que es un problema grave para el desarrollo de las personas y del país.

La Argentina reformó su ley de educación, el Gobierno aumentó el presupuesto, vinculó la asignación universal por hijos a la concurrencia a la escuela, ¿a qué se debe ese retroceso en la calidad educativa?
A la falta de relevancia social. Me parece que no hay, no existe, se ha perdido la confianza que la sociedad argentina tuvo en el pasado en la educación como factor de movilidad social. Hoy creo que eso ya no es tan claro como era antes y se ve a la escuela como algo que está fuera de las expectativas. Es decir, se va a la escuela porque hay que ir, pero no se confía en la importancia de la educación para el progreso de las vidas de cada uno y del conjunto del país, más allá de lo que se diga en los discursos.

¿Quiénes no confían? ¿Los padres, los políticos, los mismos docentes?
Todos, todos. Toda la sociedad en su conjunto, yo creo que hay responsabilidades compartidas. Fíjese que este año se conocieron resultados de un estudio que hizo el Observatorio de la Deuda Social Argentina, que demostró algo que ya conocíamos desde hace tiempo, pero se sigue manteniendo: si a los padres tanto de alumnos de escuelas primarias como de educación media les preguntan si están satisfechos con la educación de sus hijos, si esa educación es buena y si los cambiarían de escuela para mejorar su educación, casi el 70% responde que están satisfechos con la educación de sus hijos y que no los cambiarían de escuelas. Sin embargo, cuando uno va a ver otros resultados comprueba que hay graves deficiencias en las habilidades básicas, como entender lo que se lee, como tener cierta capacidad de abstracción, como el conocimiento de los principios científicos elementales. Entonces pareciera ser que a estos chicos que responden en las pruebas no los reconoce nadie como hijos; he hablado muchas veces del país de los huérfanos, porque pareciera que estos chicos no son responsabilidad de nadie, y creo que eso no es cierto. Creo que el mal está en nuestras propias casas y que nosotros tenemos que reconocer que no le ponemos el suficiente énfasis a la tarea educativa. Mire, hay ciertas jurisdicciones del país que no han tenido clases durante períodos prolongados y el reclamo social no es que se recupere lo que no han tenido, sino que se dé por aprobado el grado o el año que no se cursó, lo cual es una demostración de la hipocresía con la que encaramos este tema.

¿Esta desvalorización de la educación está relacionada con la estratificación social?

En los 70 la clase media alcanzaba casi el 70% de la población y hoy la pobreza ronda casi el 40%.
Creo que no. Todos los estudios demuestran que los grupos que más confían en la educación para progresar son aquellos más necesitados. Fíjese que la gente que está con más deficiencias económicas es la que hace mayores esfuerzos para que sus hijos vayan a la escuela, porque sigue pensando que eso es importante. Creo que la desvalorización de la educación es un fenómeno que se ha dado en las clases más favorecidas y en las clases medias, que tienen otros valores. Es decir que han cambiado el valor del esfuerzo, del trabajo, que están íntimamente ligados con la educación. Educarse es una tarea compleja, que requiere esfuerzo y trabajo por parte de los chicos, esfuerzo personal que tiene que ser apoyado por los padres y guiado por los maestros. Me parece que se ha perdido en esos grupos y se ve claramente en los rendimientos de escuelas a las que concurren chicos de ambientes social y culturalmente favorecidos, pero que no ven en el esfuerzo de la educación un valor digno de ser perseguido.

¿Está diciendo que a determinado nivel socioeconómico se valora más, por ejemplo, salir a trabajar que seguir un estudio?
En realidad, se ve a la educación como un trámite, como un proceso de socialización en el que se quiere que los chicos la pasen bien, que estén divertidos, entretenidos, que es el valor esencial de esta época. Que estén cuidados en una especie de guardería y guardería ilustrada, que cada vez es más guardería y menos ilustrada, me parece que eso se ve claramente a poco que uno observe la realidad.

El Gobierno toma como bandera el aumento del presupuesto educativo, que pasó del 4,7% al 6% del PBI ¿cuánto sería el ideal?
Eso es cierto y me parece un progreso muy importante, pero el problema no es solamente de inversión. Está claro que no hay una relación directa entre inversión y resultados y en el estudio PISA que recién se acaba de conocer también queda demostrado. El de la educación es un fenómeno que responde a muchos factores, ya que como todos los fenómenos sociales es muy complejo. Obviamente que la inversión es muy importante y creo que tenemos que seguir en ese camino e inclusive incrementarla para superar el retraso que tenemos

¿Qué perspectivas tiene un país que no tenga su población educada?
Un futuro malo. Hoy la educación es claramente un factor esencial pero la preocupación no es sólo por el país sino por las personas. Cada uno de nosotros tiene derecho a recibir una herencia que le corresponde por la sola razón de ser humanos, y tiene que ser puesto en posesión de esa herencia que es un trabajo que hacen los padres junto con los maestros, en una alianza que hoy está rota. Hoy los padres están aliados con sus hijos en contra de la institución escolar; entonces, me parece que hay que volver a recrear esa alianza básica de la educación. Y como consecuencia de tener ciudadanos mejor formados, obviamente, el país va a tener mejor desarrollo. Los países que tienen mejores niveles educativos son los que tienen niveles más altos de desarrollo también, así que no cabe duda de que hay una relación estrecha entre nivel de educación, nivel de desarrollo y calidad de vida.

¿Esta desvalorización de la educación en la Argentina está relacionada con un aspecto generacional, como una herencia de padres a hijos?
Eso influye, influye el ambiente social. Tenemos que reconocer que no es un problema sólo argentino. Obviamente en Argentina es más grave la situación, pero la crisis de la educación se observa en todo el mundo.

Las reformas educativas de 1994 y de 2005, ¿qué resultados han dado?
No creo que esto sea una cuestión de leyes. Usted ve que se cambian los sistemas y los problemas subsisten. Me parece que el problema básico es de concientización de la gente, de hacerle advertir la realidad que tiene ante sus ojos: que los chicos tienen dificultades para comprender lo que leen, que la mitad de los que terminan la escuela media -que son relativamente pocos-no comprenden lo que leen y eso es lo que dan los resultados de todos los estudios nacionales e internacionales. Eso es gravísimo, los que terminan... no estoy hablando de los que ni siquiera llegan a completar. Hay que tomar conciencia de ese fenómeno central. Se calcula que hoy, en la Argentina, casi un millón de jóvenes no estudian, no trabajan, no hacen nada; y eso, para el país, es una carga muy pesada y me parece que tenemos que hacer algo pronto para intentar resolver esa situación.

Tocó un tema neurálgico y polémico: los docentes.
La situación de los docentes es mala, socialmente su función no es valorada. Digamos: gana poco y no es considerado, porque lo que hace no tiene mucha trascendencia. Los países que tienen buenos rendimientos educativos son aquellos en los cuales el docente es una figura respetada, valorada y, como consecuencia de eso, bien remunerada. Los problemas de salario docente son un espejo de esa falta de interés por la tarea que realizan, ¿no?

En este recién iniciado 2011, ¿cuáles podrían ser las prioridades en materia de educación?
Creo que es importante aumentar la cobertura de la educación inicial. Los primeros años son muy importantes en la tarea educativa. Que haya más chicos de cuatro, cinco años, incluidos antes de la educación primaria es muy importante para el desarrollo posterior. En la educación primaria, tenemos una buena cobertura; es decir, hay un porcentaje muy alto de chicos en la edad de concurrir que efectivamente van al primario, pero si uno mira las tablas, se ve que la permanencia de los chicos en el sistema educativo va disminuyendo con el correr de los tiempos. Así que el tema de la retención también es un tema muy importante. Y otro punto, es revisar la estructura de la escuela media que, para mí, es la que está más en crisis ahora y en la que se ve un fracaso muy grande.


Fuente
http://www.eltribuno.info/
Por Yamile Abraham

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