jueves, 6 de diciembre de 2012

Repitencia, abandono y facilismo en el secundario

La escuela secundaria tuvo siempre una función seleccionadora, y en esa “competencia”, las desigualdades de origen eran casi siempre decisivas. De esa manera la escuela se convertía en un instrumento de reproducción y legitimación de las diferencias sociales. Ahora, desde el discurso político, se pretende un “secundario inclusor”, y haciendo una simplificación abusiva y abusadora, muchas veces se culpabiliza al docente de la repitencia y otros fracasos.

En un esquema social donde el docente es el único responsable de los aprendizajes, al momento de evaluar, se le presentan dos opciones, ambas insatisfactorias, o “selecciona”, con las conocidas consecuencias de repitencia, abandono, etc., o aplica la “promoción automática”, que parece ser la variante más usada.

La viabilidad de una escuela inclusiva, depende fundamentalmente de la importancia social que se le asigne a los aprendizajes, y a compartir las responsabilidades de los aprendizajes entre todos, lo demás es puro discurso proselitista, que trata de ocultar, entre otras cosas, la entronización de una sociedad de consumo, que para colmo, es elitista. A continuación, otras opiniones, desde “el saber sabio”.



«Un docente llega a fin de año y se pregunta sobre un alumno que se esforzó demasiado pero no sabe lo suficiente: “¿Qué hago? ¿Lo hago pasar de año igual? ¿O lo hago repetir?”. Si lo hace repetir, seguramente abandona; si lo hace pasar, lo está engañando. Hay una contradicción social que es más fuerte que la escuela y el docente no la puede resolver. Lo que pasa es que no capacitamos al docente para trabajar con ese 30 % que no tiene su origen ni su capital cultural. Hay que trabajar con el docente para la inclusión general.» (Daniel Filmus)



«La escuela es exitosa cuando hace que todos lleguen al final del ciclo, no cuando sólo quedan los mejores. No estoy sugiriendo facilismo, pero este modelo es ilógico: un chico no aprueba tres materias y lo condenamos a que haga el año de nuevo, aun las nueve materias que aprobó. Yo eliminaría la repitencia. Un chico no fracasa a fin de año: si hubiera un equipo interdisciplinario que atendiera las problemáticas de los alumnos, reduciríamos drásticamente este problema. Cuando un chico abandona los estudios, ¿la escuela sabe por qué? Un chico que repite dos veces está en la antesala de la deserción; ese es el gravísimo error del sistema.» (Abraham Gak)





“La inclusión debe reconocer la diversidad, que pone en el interior del sistema educativo fragmentos de la sociedad que muchos actores sociales preferirían ignorar.” (Feijoó)



«Ya no alcanza, para dar una respuesta al abandono, enunciar la explicación clásica: a menores condiciones socioculturales y económicas favorables del grupo familiar, menores posibilidades de acumular años de escolaridad. No hay estadística que no refleje esto, pero hay un porcentaje que no termina el secundario y no viene de estos sectores, sino de otros más acomodados. En estos sectores, la valoración de los procesos formativos y del conocimiento a veces está muy relativizada, sobre todo si uno lo compara con mi generación. El positivismo tuvo esa magia: había una serie de valores asociados a la evolución del conocimiento, como la noción de progreso o la ilusión de la movilidad social. Pero este es un mundo más complejo. Uno tiende a pensar que en el proceso de expulsión hay un estímulo y una respuesta; una causa y un efecto. Se le depositan culpas a los docentes, a la escuela, pero va más allá. Hasta los chicos y sus familias participan en los procesos de expulsión. Hay patoteadas físicas y psicológicas, amenazas a los docentes, a los directivos. Los padres muchas veces quieren un grupo más homogéneo para sus hijos y operan en consecuencia: “no quiero que mi hijo se junte con fulanito”.» (María Rosa Almandoz)



«Frente al imperativo de la inclusión hay muchas respuestas posibles que no necesariamente son el aprobar a alguien que no sabe. El desafío está en desarrollar más herramientas para enseñar, en pensar que no hay un único camino de conocimiento. Es más trabajoso para el docente, y es complejo hacerlo en el contexto del pluriempleo; pero es imprescindible que el profesor se convierta en un puente al contenido que debe transmitir. Demanda más esfuerzo, pero también le da sentido al trabajo.» (Myriam Southwell)



«Según informes del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (Siteal), la Argentina muestra que casi el 65 % de la población de 18 a 24 años fue excluida de la escuela media. Que sean excluidos implica que hay medidas de organización interna del sistema que pueden tomarse para retenerlos. Es positivo si se toma en cuenta que en otros países del continente ni siquiera acceden al secundario. Tenemos dos enormes ventajas: una, que lograron entrar; la otra, que buena parte de la solución se encuentra en medidas que se pueden definir dentro del nivel y que, teóricamente, serían de más fácil seguimiento que si se tratara sólo de hacerlos entrar. Con esos datos, la contradicción entre inclusión-calidad educativa deja de ser una antinomia y muestra su potencialidad de convertirse en “círculo virtuoso”.» (María del Carmen Feijoó)









Extraído de
Investigar el secundario
Cuaderno de discusión Nro 1
El Dilema del Secundario
UNIPE
Editorial Universitaria




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