lunes, 27 de mayo de 2013

Deslegitimar creencias que favorecen el maltrato y la agresividad

En la Provincia de San Luis, y probablemente en casi toda Latinoamérica, existen creencias que justifican y legitiman la violencia. En un contexto de una sociedad que valoriza la competencia, naturaliza creencias que dificultan una convivencia democrática y pacífica ¿Qué se puede hacer desde las escuelas? Los siguientes párrafos nos orientan.




En la evaluación del programa “Maleta pedagógica de competencias ciudadanas”, desarrollado en el Departamento del Caquetá en Colombia, se incluyeron mediciones acerca de cuántos de 218 niños y niñas, entre los 8 y los 11 años de edad, consideraban verdaderas algunas creencias que culturalmente han estado arraigadas y que legitiman la agresión. Antes de la implementación del programa, en promedio entre el 50% y el 60% de participantes reconocían las siguientes creencias como ciertas:

1) “Está bien pelear para defender a un amigo”;

2) “Ver peleas entre compañeros es divertido”;

3) “La gente que es golpeada, muchas veces se lo merece”;

4) “Si a uno lo agreden, uno tiene que responder de la misma manera”;

5) “La agresión no es buena, pero sirve para conseguir lo que uno quiere”;

6) “La gente lo admira a uno, si uno pelea mucho”;

7) “Está bien herir a otro, si esa persona lo hirió a uno primero”.



Al final de los seis meses del programa, se encontró que se lograron cambios por lo menos estadísticamente significativos en las tres primeras creencias: se pasó a considerarlas como falsas.



El cuestionamiento de creencias es una estrategia que ha mostrado ser eficaz para lograr cambios. Enrique Chaux y su grupo de investigación han probado de varias maneras esta estrategia en ambientes educativos. En una de estas, los niños y niñas tenían que identificar razones por las cuales una creencia podría ser falsa y presentarlas al resto de la clase. Otra actividad consistía en convencer a un personaje ficticio, “Tivo, el perro impulsivo”, que las creencias que tenía eran erradas. En estas actividades se les indicaba a los niños qué creencias eran correctas y qué creencias no lo eran. Otra manera que este grupo ha ensayado para cuestionar creencias, es a través del análisis de opciones y consecuencias frente a diversas situaciones. La tercera actividad que han usado son los debates en los que se defienden posiciones a favor y en contra de cierta creencia. En estos debates, es posible asignarles a los participantes las posiciones. Un punto de partida es poder contar con espacios para conocer las creencias de niños y adolescentes, y conversar sobre ellas, para así poder identificar si esas creencias nos llevan a propiciar el bienestar propio y de otros, o no.







Extraído de
Sentimientos y actitudes en la escuela
Gloria I. Rodríguez
En
EDUCACIÓN, VALORES Y CIUDADANÍA
Bernardo Toro y Alicia Tallone
Coordinadores


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