martes, 10 de julio de 2012

La importancia de la apariencia en la escuela

Continuando con las observaciones detalladas en una investigación de los “Reglamentos de Convivencia”, en este caso nos referiremos a la importancia asignada a la apariencia de los alumnos ¿Cuáles son las reglas en torno a la vestimenta?



         La apariencia, la higiene, la presencia personal y todo lo que respecta a la vestimenta o el uniforme, hallamos que son cuestiones sumamente prescriptas en los textos normativos de las escuelas. Pero encontramos que el sentido que se le otorga a estas normas cambia según el sector social al que la escuela atiende y el tipo de gestión.

Las escuelas privadas de sectores altos, parecen apelar, por lo general, a las pautas de vestuario como un mecanismo más que tiende a reforzar la distinción, que les permite resaltar el prestigio. Resultan sumamente detallistas en las prendas permitidas y los colores habilitados para las distintas actividades del colegio. En este sentido, se busca reforzar, a través del uniforme, lazos de igualdad que colaboren en la demarcación de un tipo de comunidad y que abonen en la diferenciación respecto de otras instituciones y de otros jóvenes. De esta forma, el uniforme permitiría agrupar en un “nosotros” homogéneo (hacia adentro) y distinto, distintivo respecto de otros.

        El detalle, la prolijidad, también se hacen presentes en las normas de las instituciones de este grupo. Pudimos notar que en las escuelas privadas que atienden sectores socioeconómicamente altos, el uniforme se transforma en una marca de pertenencia a lo exclusivo y diferenciación del resto de la sociedad que además, permite una visualización en el exterior tanto para la mirada de los otros como para identificar posibles trasgresiones de los miembros de la comunidad.

A su vez, en las escuelas que atienden a sectores populares, la regulación de la apariencia también tiene un peso importante pero más sujeta a la transmisión de hábitos de higiene, quizás en vinculación con una pretensión “moralizante” por parte de la institución escolar. Por un lado, resultan más permisivas en cuanto a la aceptación de las estéticas juveniles (pantalones anchos, camisetas estampadas, gorros, aros, cadenas, peinados diversos, pelos teñidos de colores y tatuajes) al tiempo que parecen poner especial cuidado en evitar el ingreso al espacio escolar de cierta vestimenta que pudiera generar algún tipo de conflicto como es el caso de las camisetas de equipos de fútbol que suelen impulsar grandes disputas. Al mismo tiempo, tal como decíamos, dedican una gran cantidad de normas a prescribir cuestiones vinculadas a la limpieza de las prendas y la higiene personal.

         Por su parte, las escuelas que atienden a sectores medios son las que parecen hacer menor hincapié en la regulación de la apariencia, resultan más liberales y tolerantes en cuanto al ingreso en la escuela de una gama variada de prendas vinculadas a las modas y las propias estéticas de los jóvenes. La despreocupación sobre estas cuestiones también se refleja en que son menos rígidas en cuanto a la regulación de los cuerpos y las posturas. Esta distensión, en cuanto a la regulación de la apariencia en estas escuelas, se conforma en paralelo a una regulación más extendida respecto de la convivencia y resulta coincidente con la promoción de mecanismos de autorregulación en estos sectores por sobre el disciplinamiento mediante el control externo (Tiramonti, 2004).


 


Extraído de
¿Qué se regula hoy en las escuelas?
Una mirada sobre las prescripciones de los reglamentos de convivencia
LUCÍA LITICHEVER
Área de Educación, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
Sede Argentina
En Revista Iberoamericana de Educación n.º 59/1 – 15/05/12
Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI-CAEU)

  

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