Según Tapiero, el componente epistemológico dentro de la
filosofía de la educación aborda problemáticas en relación con la naturaleza
del conocimiento, la forma como conoce el ser humano y la relación entre el
investigador educativo y el objeto de conocimiento pedagógico. En esta
perspectiva, Carr plantea que es necesario en la labor como profesor e
investigador replantear el tipo de conocimiento y de aprendizaje que se
construye en la escuela, así como los propósitos y roles que tanto el maestro
como el estudiante desempeñan en dicho proceso. De esta manera, es necesario
reflexionar sobre el problema de los medios, referidos a la técnica de la acción
educativa, que se fundamenta en la respuesta dada a la característica
antropológica.
Luego de pensar al ser humano que se desea formar, el
profesor planifica una serie de estrategias y técnicas para cumplir su labor
educativa; en ese sentido, Bachelard no es ajeno a los planteamientos de Carr,
en cuanto reconoce la necesidad de articular todo desde la investigación. En
su interrogante ¿dar y sobre todo
mantener un interés vital en investigación desinteresada, no es el primer deber
del educador, cualquiera sea la etapa formativa en la que se encuentra?, el
autor plantea que es precisamente la auténtica formación de un espíritu
científico la intención permanente en toda enseñanza, donde el profesor debe
estar comprometido con esta dimensión activa y dinámica del conocimiento
científico, de igual forma se debe tener la misma convicción del auténtico
investigador científico en el enfrentamiento y solución de obstáculos
epistemológicos. Estos se entienden como las limitaciones o impedimentos que
afectan la capacidad de los individuos para construir el conocimiento real o
empírico y que se le puedan presentar a él o a sus estudiantes en su proceso de
formación.
De esta manera, si el investigador asume la objetividad sin
paréntesis cuando se habla de un mundo material, este no compromete, no implica
en nada al observador, sino que se trata de una existencia independiente de la
vida misma de cada ser humano; es decir, esta opción exige un universo, la
necesidad de un modelo válido, de una verdad única y objetiva. El segundo
camino explicativo propone una diferenciación del conocer–hacer humano, una
explicación que supera la dualidad objeto–sujeto; al ubicarse el ser humano en
este camino explicativo la realidad no es concebida como algo trascendental,
como algo universal, como algo que existe fuera independientemente de la vida
humana, entonces; no hay una explicación única para todo.
Por tanto, en esta segunda perspectiva, el conocimiento es
una construcción sobre cómo el mundo funciona, lo que permite a un individuo perseguir
metas particulares según sus dominios explicativos de la realidad; sin embargo,
Castoriadis afirma que para descubrir cómo funciona el mundo, se hace
necesario, que el sujeto sea capaz, como primera medida, de reflexionar sobre
su pensamiento, o sea volver sobre sí mismo y de esta manera evitar la
reproducción por parte de la sociedad, de individuos cerrados, que piensan como
se les ha enseñado a pensar, evalúan de la misma manera, dotan de sentido a lo
que la sociedad les enseñó que tiene sentido, y para quienes estas maneras de
pensar, evaluar, normar, significar, son por construcción psíquica
incuestionables.
En ese sentido, la propuesta de investigación para el
desarrollo del pensamiento espacial y las competencias matemáticas en el
componente epistemológico de la filosofía de la educación, se enmarca en la
línea de investigación en didáctica de las matemáticas que como disciplina
científica, asume la problemática contemporánea en el marco de la investigación
científica y de sus rupturas epistemológicas y metodológicas. Se asume que el
conocimiento matemático, no es una simple representación de la realidad
externa, sino el resultado de la interacción entre el sujeto que aprende y sus
experiencias sensoriales. Se trata de una transformación: un objeto de
conocimiento, entrando en contacto con un sujeto que aprende, viene
transformado, reconstruido, gracias a los instrumentos cognitivos que este
sujeto posee. Por tanto esta investigación surge a partir de la experiencia del
profesor en contextos escolares y trasciende a la labor investigativa a partir
del hecho de identificar una problemática clara con un único propósito,
estudiar, desde la investigación didáctica, los problemas de la enseñanza y el
aprendizaje de un objeto matemático concreto: los cuadriláteros, para la
formación de pensamiento matemático y el desarrollo de competencias
matemáticas. Lo anterior, permite entender y atender a los fundamentos de todo
proyecto de enseñanza, que dirigen resoluciones fundadas en relación con el ¿qué?,
¿cómo? y ¿por qué enseñar?, las cuales se responden según la concepción política,
pedagógica y epistemológica del profesor, señalando diferentes posturas frente
a los saberes, vinculando la acción con estas decisiones.
Extraído de:
Cesar Morales Chavez Universidad de la Amazonia
Ramón Majé Floriano Universidad de la Amazonia
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