jueves, 30 de diciembre de 2010

Cuatro de cada diez adolescentes

Entre la euforia de los medios de comunicación cercanos a la Casa Rosada y el pesimismo de aquellos decididamente opositores, circularon la semana pasada los resultados del informe PISA 2009, sobre el aprendizaje de los alumnos argentinos. Más allá de los números fríos, hubo información importante que quedó relegada y vale la pena subrayar. Tiene que ver con un concepto gastado por estos días: la desigualdad.

El Ministerio de Educación de la Nación difundió los valores del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) el martes 7 de diciembre, con la pretensión de que fuera valorada la mejora de los alumnos argentinos comparando los últimos valores con los de 2006 (la prueba se realiza cada tres años).

PISA evalúa Lengua (comprensión lectora, particularmente), Matemática y Ciencias. En los tres ítems, los alumnos del país pudieron mejorar. No obstante, Chile fue el líder de las estadísticas en la región. "Argentina quedó detrás de la mayoría de los países latinoamericanos", tituló la prensa más crítica.

PISA evaluó el año pasado a 65 países, con pruebas dirigidas a chicos de 15 años de escuelas rurales y urbanas, de gestión pública y privada. En Argentina el operativo abarcó 4.774 alumnos: 190 de séptimo año, 554 de octavo, 943 de noveno, 2.819 de décimo, 214 de undécimo y 54 de la educación para adultos y no formal. Vale reiterar que el único factor común a estos chicos, en tremenda disparidad de niveles, es que todos tienen 15 años de edad.

Claramente no se puede reducir una problemática tan compleja como la educativa a una serie de números. Pero las reglas parejas ponen a las 65 naciones en igualdad de condiciones y permiten hacer lecturas comparativas. Quedará la tarea para los pedagogos y responsables de las áreas involucradas.

El dato contextual que merece análisis es el fiel reflejo de la desigualdad que soporta el país: hay adolescentes de 15 años en nivel primario, en el primario para adultos y en el secundario. Lo reconoció el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni: "El 36% de los chicos de 15 años no están en la secundaria tradicional, sino que están dispersados en áreas de educación no formal, para adultos o en otros grados al ser repitentes". No fue título en ninguna parte.

Casi cuatro de cada diez adolescentes, que debieran estar a dos años de finalizar la educación secundaria y, tal vez, elegir una carrera universitaria, se encuentran relegados y en desventaja comparativa con los otros seis que sí pudieron pasar de año con regularidad.

Autor


Daniel Tejada - Radio Colón


http://www.diariodecuyo.com.ar/

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